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La química y los personajes de ficción

Obviamente no hablamos de la ciencia que estudia la composición atómica de la materia y sus distintas transformaciones.  Aunque realmente sí existe una conexión metafórica entre la química tal cual y la química entre personas, personajes o audiencia y personajes de ficción.

Cuando en una historia, el héroe ejerce cierta atracción inexplicable sobre nosotros decimos que el personaje tiene química o tiene un ‘ yo no sé qué’ que nos atrae. Al público le interesa lo que el héroe vivirá en esta aventura porque se identifica con él. Como consecuencia, una historia en la que el público y el héroe tienen química es una historia exitosa. La pregunta entonces es: ¿cómo se crea esta química entre los personajes de ficción y  el público?

Los expertos concuerdan con que los cuatro elementos claves para que un personaje tenga química son: propósito, empatía, complejidad y credibilidad.

Propósito es lo que el personaje desea o quiere alcanzar con intención determinada y voluntaria en el transcurso de la historia. Este propósito tiene que ser específico y el público debe entenderlo.  En las palabras de Billy Mernit en su libro “Escribiendo la Comedia Romántica”: “no es suficiente que el personaje quiera ser feliz”.  El héroe debe muy claramente saber cuál es el camino a la felicidad. Camino que también es el comienzo de la aventura.  El héroe acepta la llamada a seguir este camino como su propósito.

Un ejemplo muy claro de propósito específico y voluntario lo encontramos en la historia de Hans Christian Anderson: La Sirenita. En la siguiente escena, la sirenita revela claramente lo que la haría feliz. Ella quiere poder vivir en la superficie y disfrutar el sol, la playa y la libertad que piensa tienen los seres humanos.

Su propósito es claro, pero surge una nueva pregunta: ¿Es esto suficiente para que tengamos empatía por el personaje? ¿Para que nos identifiquemos con él?

La empatía es lograr que el público comparta este deseo (o el propósito del personaje), que se identifique, que viva lo que el héroe vive.  En el caso de la sirenita, lo que planteamos en la escena anterior no es suficiente propósito. Ella es joven y podemos pensar que cuando se enamore y madure cambiará de opinión acerca de vivir en la superficie, pero lo inesperado pasa….se enamora de un príncipe humano y él le corresponde. Ahora sí, no hay más remedio, si ella no logra vivir en la superficie o estar de alguna forma cerca de su gran amor, nunca será feliz. Podemos sentir su dolor. ¿Qué sería de nosotros si un abismo tan grande nos separara del ser amado?

El siguiente elemento es complejidad. La complejidad de un personaje es su multidimensionalidad y no tiene nada que ver con que el personaje sea complicado o no. Por el contrario un personaje complicado puede ser superficial. La sirenita es un personaje simple, después de todo es apenas una chica muy joven. Sin embargo es un personaje complejo porque no sólo es una princesa, pero es una princesa que le gusta la aventura y es valiente. Un matiz más profundo de su personalidad es que es impulsiva y esto puede complicar su situación. Esto hace de ella un personaje complejo. En alguna forma, este personaje siempre estará en peligro y nosotros atentos a lo que haga y a su historia, porque ella lleva la aventura dentro de si.

Finalmente, el  último elemento, pero uno muy importante, es la credibilidad o la cualidad del personaje de tener todas las características necesarias para alcanzar su propósito. Sin esta credibilidad, el público no querrá vivir la aventura con el héroe, no podrá sentir empatía por él. No podemos sentir empatía por alguien que se empeña en lograr algo que realmente le sería imposible dada sus condiciones. Por ejemplo, nadie puede sentir mi dolor por no poder ser músico, si me conocen y saben que no puedo distinguir una nota de la otra ni que me la deletreen. Por el contrario, si el personaje tiene todo lo necesario para alcanzar su objetivo y por más que lo intenta no puede, el público se preguntara “¿por qué no?” y esperamos que entonces se interese, y mucho mas allá de sentir solo simpatía por el personaje, sienta empatía y viva lo que este vive. En el caso de la sirenita podemos pensar que no estando físicamente capacitada para vivir en la superficie, ella no tiene las cualidades que la hacen un personaje creíble, pero esto cambia cuando conocemos por la bruja del mar que hay forma de convertirse en humano.

La sirenita tiene todos los elementos para que el público tenga química con ella: propósito, empatía, complejidad y credibilidad. Este personaje ha echo que la historia de Hans Christian Anderson sea inmortal.

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