AL PRINCIPIO …
“Al principio Dios creo el cielo y la tierra. La tierra era algo sin forma y sin nada, las tinieblas cubrían el abismo y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas.” (Génesis 1:1-2)
El comienzo de toda historia lleva una responsabilidad enorme. Es de conocimiento popular que estas primeras líneas o escenas deben conquistar la atención del público o del lector marcando el tono de la historia y revelándonos sutilmente de que se tratará, a dónde nos llevará y quien será nuestro héroe, mostrándonos además su mundo cotidiano.
Los cristianos profesamos que la biblia fue escrita por inspiración divina. Analizando el comienzo de la historia desde el punto de vista del escritor, tendríamos todos, creyentes y no creyentes, que estar de acuerdo.
En estas dos primeras oraciones sabemos: quien es nuestro héroe y su mundo cotidiano, de que se tratará la historia y hacia a donde va. Además de cumplir con la función de intrigarnos de una forma incuestionable.
Vogler nos dice en “El Viaje del Escritor” que al empezar a escribir uno tiene que tomar decisiones muy importantes que concretarán el éxito de nuestra historia. Las primeras son:
1. ¿Dónde está el héroe cuando empieza la historia?
Nuestro héroe, Dios, está por embarcarse en la aventura de la creación del mundo y del universo. Cuando empieza la historia, nuestro héroe está solo en medio del caos y la oscuridad.
2. ¿Cuál es la primera imagen que ve el público?
Caos y oscuridad reinan en el mundo del Génesis y apenas algo casi imperceptible parece ondular suavemente dentro de tanta confusión, talvez una pequeña luz.
Otros elementos a considerar cuando se empieza la historia son:
- El TÍTULO debe ser seleccionado cuidadosamente para incitar a la audiencia provocando intriga, vislumbrando apenas la premisa de la historia.
- El PRÓLOGO puede servir varias funciones: mostrar alguna parte importante de la vida pasada del héroe u otra información necesaria para que el público pueda disfrutar mejor de la historia. La primera película de Superman empieza con un prólogo donde se nos revela la historia pasada del héroe. No todas las historias necesitan prólogo.
El MUNDO ORDINARIO tiene como función primordial establecer CONTRASTE entre el mundo en el que el héroe se desenvuelve antes de la historia y el sitio al que irá para cumplir su misión. El mejor ejemplo actual que me viene a la mente es la primera película de El Señor de los Anillos basada en la historia de Tolkien. Al inicio vemos a Frodo, nuestro héroe, sin preocupaciones mayores, sin responsabilidades ni aspiraciones de tenerlas. Pero igual que en el Génesis, algo se mueve entre las aguas que cambiará su vida y la de todos a su alrededor. - La PREMISA es el punto de vista desde el que contaremos la historia. De acuerdo con Vogler, en toda buena historia, todo se relaciona de una manera u otra a la premisa. (Ver entrada Historia 101: La Premisa)