El Galán

¿Y cómo es él?

Si hubiera una encuesta, esta sería una de las preguntas más indagadas de todas las épocas. No sólo porque es parte de una canción que ha sido popular por varias décadas en la voz del cantautor español José Luis Perales y renovada para esta generación por el sonado cantante puertorriqueño Marc Anthony, sino que también porque ha sido hecha innumerables  veces por madres, tías, mejores amigas y toda clase de familiares cercanos, lejanos y hasta desconocidos cuando descubren la mirada perdida en el espacio sideral de alguna jovencita o no tan jovencita, y siendo, por esta razón también, el motivo de un sin número de historias de amor.

Él…podría ahorrarme las palabras colocando aquí cualquier fotografía de Cary Grant. Bueno, ¿por qué una?

Este es él.

El galán NO es un hombre perfecto.

Él es simplemente un hombre completo que sabe, ante todo, quien es. Él es sofisticado, pero no le da miedo hacer el ridículo siendo romántico; es inteligente, por lo tanto sabe que no lo sabe todo y no se molesta  cuando mete las de andar porque alguien pensará que es estúpido; es espontáneo y capaz de llegar a ser un poco lunático; si pierde los estribos, es hombre suficiente para decir sin demora “lo siento”; puede reírse de si mismo porque es humilde y esto hace que sepamos que es autentico. Y, no sólo la heroína, la tía, la mejor amiga o la familia completa, pero también el público en general confían en que aunque es muy macho, no le interesa solamente el sexo.

Y algo más

Algo muy importante que sirve de motor a cualquier historia romántica: Él lleva una herida en el alma que sólo el amor verdadero puede sanar.

Esta herida no es necesariamente una herida de amor, pero puede serlo. Él perdió su inocencia debido a esta herida y aún la lleva en el subconsciente. Según el notado analista junguiano, Robert A. Johnson, todo varón sufre esta herida como un rito para convertirse en hombre  y la sufre en algún momento de la adolescencia. Es una lesión que no sana porque fue una batalla para la que no estaba preparado y no pudo ganar.

Ejemplos de ella los encontramos en todas las historias románticas, sólo hace falta poner un poco de atención. En Orgullo y Prejuicio, el señor Darcy se convirtió en un hombre sínico, un poco apartado y muy desconfiado cuando se vio traicionado por su amigo de la infancia. En la película “Moonstruck” el galán lleva una herida física, perdió una mano por ponerle atención a su hermano y por eso perdió el que él creyó hasta ese momento era el amor de su vida.

y… entonces

Si esta herida del galán sólo la puede curar el amor verdadero, no podemos evitar preguntarnos: ¿cómo es ella?

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Fórmula para escribir una historia

El prestigioso y multifacético autor norteamericano Ridley Pearson comparte en su entrevista con Jeff Ayers de la revista “The Writer de este mes su fórmula para escribir una historia.

En las propias palabras de Pearson en respuesta a la pregunta “En general, ¿de dónde sacas las ideas para escribir tus historias y cómo las desarrollas?”  Ésta es su receta:

“Para mí, se trata de una confluencia entre la trama y el personaje. Hay una chispa que emana de ciertas ideas – algunas veces disparada por el personaje […] y otras por la trama[…]. Una vez que veo esa chispa, usualmente hago “fichas” (tarjetas 5″x7″) del diagrama de la historia[…]. Básicamente, encuentro 5 puntos claves ya sea del arco del personaje o de la trama. Escribo una ficha por cada punto. Luego injerto 5 fichas entre punto y punto y así continuo hasta tener más o menos 60 escenas. Me lleva meses lograr esto (típicamente) y aunque puede ser angustioso, realmente disfruto el proceso.” [Ridley Pearson]

Últimas novelas de Pearson

Jeff Ayer “A writer of many parts,” The Writer, November, 2010, 20.

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La química y los personajes de ficción

Obviamente no hablamos de la ciencia que estudia la composición atómica de la materia y sus distintas transformaciones.  Aunque realmente sí existe una conexión metafórica entre la química tal cual y la química entre personas, personajes o audiencia y personajes de ficción.

Cuando en una historia, el héroe ejerce cierta atracción inexplicable sobre nosotros decimos que el personaje tiene química o tiene un ‘ yo no sé qué’ que nos atrae. Al público le interesa lo que el héroe vivirá en esta aventura porque se identifica con él. Como consecuencia, una historia en la que el público y el héroe tienen química es una historia exitosa. La pregunta entonces es: ¿cómo se crea esta química entre los personajes de ficción y  el público?

Los expertos concuerdan con que los cuatro elementos claves para que un personaje tenga química son: propósito, empatía, complejidad y credibilidad.

Propósito es lo que el personaje desea o quiere alcanzar con intención determinada y voluntaria en el transcurso de la historia. Este propósito tiene que ser específico y el público debe entenderlo.  En las palabras de Billy Mernit en su libro “Escribiendo la Comedia Romántica”: “no es suficiente que el personaje quiera ser feliz”.  El héroe debe muy claramente saber cuál es el camino a la felicidad. Camino que también es el comienzo de la aventura.  El héroe acepta la llamada a seguir este camino como su propósito.

Un ejemplo muy claro de propósito específico y voluntario lo encontramos en la historia de Hans Christian Anderson: La Sirenita. En la siguiente escena, la sirenita revela claramente lo que la haría feliz. Ella quiere poder vivir en la superficie y disfrutar el sol, la playa y la libertad que piensa tienen los seres humanos.

Su propósito es claro, pero surge una nueva pregunta: ¿Es esto suficiente para que tengamos empatía por el personaje? ¿Para que nos identifiquemos con él?

La empatía es lograr que el público comparta este deseo (o el propósito del personaje), que se identifique, que viva lo que el héroe vive.  En el caso de la sirenita, lo que planteamos en la escena anterior no es suficiente propósito. Ella es joven y podemos pensar que cuando se enamore y madure cambiará de opinión acerca de vivir en la superficie, pero lo inesperado pasa….se enamora de un príncipe humano y él le corresponde. Ahora sí, no hay más remedio, si ella no logra vivir en la superficie o estar de alguna forma cerca de su gran amor, nunca será feliz. Podemos sentir su dolor. ¿Qué sería de nosotros si un abismo tan grande nos separara del ser amado?

El siguiente elemento es complejidad. La complejidad de un personaje es su multidimensionalidad y no tiene nada que ver con que el personaje sea complicado o no. Por el contrario un personaje complicado puede ser superficial. La sirenita es un personaje simple, después de todo es apenas una chica muy joven. Sin embargo es un personaje complejo porque no sólo es una princesa, pero es una princesa que le gusta la aventura y es valiente. Un matiz más profundo de su personalidad es que es impulsiva y esto puede complicar su situación. Esto hace de ella un personaje complejo. En alguna forma, este personaje siempre estará en peligro y nosotros atentos a lo que haga y a su historia, porque ella lleva la aventura dentro de si.

Finalmente, el  último elemento, pero uno muy importante, es la credibilidad o la cualidad del personaje de tener todas las características necesarias para alcanzar su propósito. Sin esta credibilidad, el público no querrá vivir la aventura con el héroe, no podrá sentir empatía por él. No podemos sentir empatía por alguien que se empeña en lograr algo que realmente le sería imposible dada sus condiciones. Por ejemplo, nadie puede sentir mi dolor por no poder ser músico, si me conocen y saben que no puedo distinguir una nota de la otra ni que me la deletreen. Por el contrario, si el personaje tiene todo lo necesario para alcanzar su objetivo y por más que lo intenta no puede, el público se preguntara “¿por qué no?” y esperamos que entonces se interese, y mucho mas allá de sentir solo simpatía por el personaje, sienta empatía y viva lo que este vive. En el caso de la sirenita podemos pensar que no estando físicamente capacitada para vivir en la superficie, ella no tiene las cualidades que la hacen un personaje creíble, pero esto cambia cuando conocemos por la bruja del mar que hay forma de convertirse en humano.

La sirenita tiene todos los elementos para que el público tenga química con ella: propósito, empatía, complejidad y credibilidad. Este personaje ha echo que la historia de Hans Christian Anderson sea inmortal.

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¿Qué es una comedia romántica?

“Y vivieron felices por siempre”, es del conocimiento popular que ésta es la mayor diferencia entre una comedia y un drama.  Pero, ¿cuál es la diferencia entre una comedia simplemente y una comedia romántica? Pues según nos dice Billy Mernit, un veterano analista de historias y profesor de escritura creativa de UCLA, en su libro “Escribiendo la Comedia Romántica”, la diferencia es que la trama fundamental de esta historia feliz se centraliza en una historia de amor.

En esta historia como en todas las historias hay un héroe, pero este héroe es especial, es un héroe dual. La pareja como unidad es el héroe y el premio que buscan es poder, después del largo recorrido y de resultar victoriosos ante la prueba de fuego,  realizar su amor y “vivir felices por siempre”.

Mernit explica que la estructura clásica de tres actos, conflicto, crisis y resolución, definida en términos de un único protagonista se modifica en la comedia romántica de la siguiente manera:

1.El encuentro – el chico y la chica se conocen (conflicto – llamada a la aventura)

2.Separación – el chico y la chica se alejan el uno del otro por distintas razones (crisis).

3.Re-encuentro y enlace – el chico y la chica finalmente realizan su amor.

La pregunta central, dice Mernit, no es si el héroe conseguirá su objetivo. La pregunta central en este género es: Estos dos, ¿llegarán a ser pareja?

Mi comedia romántica favorita

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Un nuevo taller

Hace un par de semanas empecé un nuevo taller de escritura dirigido por Elaine Raco Chase, una escritora estadounidense con más de 19 novelas románticas publicadas y varias número uno en distintas listas de ventas y 30 años de experiencia.

Foto de Elaine Raco Chase

Mi profesora, la escritora Elaine Raco Chase

Es mi primera clase de escritura creativa en inglés, y aunque la experiencia es un poco extranjera, estoy aprendiendo muchas cosas que quiero compartir con ustedes.

El taller se llama “Creating Compelling Characters”, en español: creando personajes convincentes.  Empezamos reiterando lo que ya antes hemos visto, incluso en este blog:

LA FÓRMULA PARA CREAR UNA HISTORIA:

PERSONAJES + PROBLEMA/CONFLICTO = HISTORIA

Sin personajes no hay historia. La profesora Chase nos explica que cada año se publican alrededor de 70,000 escritos de ficción, unos 149,000 libros y que hay únicamente 7 tramas o argumentos básicos para desarrollar una historia.  Entonces, ¿cómo es que se publican tantos libros? La respuesta es obvia: el personaje.

La tarea del escritor es crear este personaje creíble y convincente que se robará el corazón del lector haciéndolo vivir una historia como muchas otras, pero especial porque es su historia.

Las 7 tramas básicas:

1.Objetivo no alcanzado – final triste – ejemplo: Romeo y Julieta

2.Objetivo alcanzado – final feliz – ejemplo: la mayoría de historias

3.Encrucijada (pelea del bien y el mal)  – tiene moraleja – ejemplo: Don Quijote

4.Objetivo abandonado – el personaje abandona su objetivo porque no es lo que pensaba – ejemplo: Crimen y Castigo

5.Reconstrucción – el personaje fue bueno, pero se volvió malo – ejemplo: Canción de Navidad de Dickens

6.Deterioro – el personaje empieza siendo bueno y termina malo – ejemplo: El retrato de Dorian Gray

7.Objetivo perdido – el personaje es agradable, pero la vida le va mal; todas sus metas terminan mal – ‘Rage of Angels’ Sidney Sheldon

  • La trama de una historia está compuesta por el orden de los eventos, el personaje, la acción y las emociones que crean la historia.
  • El tema de la historia es lo que el escritor quiere transmitir.
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Feliz Día de las Madres

A todo el que cuida de la fe, esperanza y espíritu de otros, a todo el que es madre, les deseo muchas bendiciones en este día. Que Dios les dé la fortaleza para continuar con esta misión tan sublime y necesaria.

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El Escritor Escribe…

escritor

El pintor pinta; el escultor esculpe…el escritor escribe. “¿Cómo así? ¿Es una pregunta? ¿O te burlas?” Dirán algunos. “Eso se cae de la mata. Claro que el escritor escribe y si eso es lo que hace, debe hacerlo a diario.” Pues, en realidad, no necesariamente, y es que el proceso de crear una historia, un artículo o cualquier pedazo de texto empieza mucho antes de teclear una letra o agarrar una pluma, un lápiz, mucho antes de sentarnos a escribir. Empieza con la chispa de una idea, una lucecita entre las tinieblas del cerebro de su creador y se transforma en la historia cuando abandona nuestra mente y entra en el procesador o se posa en un pedazo de papel.

Muchos nos quedamos en la primera parte, en la idea que rumie el cerebro, pero que por la falta de disciplina, de sentarnos a diario a escribir, de practicar nuestro arte físicamente, no logramos poner en blanco y negro y por lo tanto nunca llega a existir. Para los novatos y algunas veces hasta para los profesionales, desarrollar y mantener el hábito de escribir diariamente puede ser un poco difícil. ¿Por qué? ¿Por qué si queremos, soñamos y vivimos la historia no logramos liberarla de nuestra mente y estamparla en un pedazo de papel? Como dije antes, por falta de disciplina. Porque la sabiduría popular tiene razón, la práctica hace al maestro, al escritor, al escultor. La práctica hace al que es y al que puede llegar a ser mucho más. ¿Entonces?

Entonces, el primer paso es comprometernos con nosotros mismos y con nuestro arte. ¿Es escribir algo que realmente queremos? Si la respuesta es sí, no podemos ignorarlo. El compromiso es dedicarle tiempo. Eso que le falta a todos y le sobra a pocos. ¿Cómo dar de lo que no tenemos? ¡Imposible! No, no es imposible porque tenemos. Todos tenemos tiempo porque, contrario a lo que la gente dice, el tiempo no es oro; el tiempo es vida y si estamos vivos, tenemos tiempo, sino estaríamos muertos. Todos podemos encontrar unos minutos, no tienen que ser tantos, para desarrollar nuestro arte.

¿Dónde está ese tiempo? Entre viajes en transporte público, entre el sueño de los niños, entre un par de clases de contabilidad y computación, dentro de un armario o al aire libre en un parque. Podríamos despertarnos unos minutos antes, dormir unos minutos menos, almorzar algunas veces acompañados de la pluma y el papel y de nuestra historia. La idea es escribir.

¿Qué escribimos? Si la idea revolotea en nuestra mente y parece no posarse en ninguna parte, no te preocupes. Tú sigue. Escribe lo que venga a tu mente. La historia encontrará su forma si tú le das tu tiempo.

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En el 2010: 10 Hábitos de un Escritor Exitoso

Amigos,

Les deseo un 2010 lleno de nuevas aventuras y mucha fortuna.  Haciendo eco a las palabras del gran poeta español Antonio Machado recuerden que “se hace camino al andar” y el son de nuestro caminar lo marca un dedo golpeando el teclado de un procesador.

Hoy que hablamos de buenos deseos y nuevos propósitos, y que algunos empezamos un camino distinto y otros retomamos alguno olvidado, me parece muy oportuno hablar de los hábitos que nos ayudan a continuar con la jornada. En la revista “The Writer”, se publicó un artículo en 1992 escrito por Donald M. Murray, profesor de escritura y periodista ganador del premio Pulitzer, donde nos habla de los 10 hábitos de un escritor exitoso. De acuerdo con Murray, estos son los siguientes:

  1. El hábito de observar: El escritor es siempre un buen observador. No ignora los detalles, las conversaciones, las muestras de cariño o de odio de todo y todos a su alrededor, de los humanos tanto como de los animales; las guarda en su mente para cuando les toque su turno de danzar al son de su procesador.
  2. El hábito de reaccionar: El escritor está consciente de cómo lo afecta el mundo y la gente, no lo ignora, no trata de callar sus sentimientos, siente y esa memoria la guarda nuevamente hasta plasmarla en un papel.
  3. El hábito de conectarse: Nada en nuestro mundo es independiente. Todo afecta a todos y cada uno de nosotros.  ¿Por qué el calor del horno me trae a la memoria los días de guerra? Con esta línea cualquiera empieza una historia aunque hornear pan no tenga nada que ver con bombas o ametralladoras.
  4. El hábito de ensayar: Puede que apenas tengamos tiempo de sentarnos al procesador un par de horas a la semana. Esto no significa que no hemos estado escribiendo, corrigiendo y volviendo a escribir en nuestra mente lo que finalmente diremos. Los diálogos flotan en nuestros pensamientos por días y hasta meses; ensayando una y otra vez. Murray dice que él siempre está entrando y saliendo del mundo, escribiendo lo que será escrito al día siguiente.
  5. El hábito de la deslealtad: En esta parte Murray cita a Graham Greene, novelista y periodista famosos, quien escribió varias novelas que luego pasaron a ser películas, para mencionarles alguna, la que me acuerdo y que creo es la más famosa es “The Quiet American” o “El Americano Tranquilo”. Según Murray, Greene preguntó alguna vez “¿no es la deslealtad del escritor tan virtud como la lealtad del soldado?” tratando de describir  la relación que tiene un escritor con lo que escribe. Le toca al escritor revelar distintos puntos de vista, abanderarse de distintas ideologías o contradecir lo que antes ha afirmado. Murray nos explica que escribir es un arte experimental  y por lo tanto siempre da la oportunidad de retomar una pregunta, ahondar en un tema, descubrir otra respuesta. El escritor debe ser valiente porque requiere de valor no sólo aceptar un punto de vista distinto al nuestro si no que también defenderlo.
  6. El hábito de hacer bosquejos: Con lo que volvemos al comienzo y a las palabras de Machado “se hace camino al andar”. El escritor empieza muchos caminos hasta que encuentra uno en el que puede avanzar con mayor facilidad. La historia viene sola y aunque existe sólo en la mente de su creador ya antes estaba en su corazón por lo que cuando encuentra su ritmo no podemos dejar de teclear hasta no ver la palabra “final”.
  7. El hábito de la tranquilidad: Murray aconseja empezar temprano mucho antes que se venza el plazo. Este es su método aunque las palabras no fluyan, una y otra vez, trata de empezar, sin tener  que apurarse o estresarse para evitar el bloqueo de la creatividad. Recuerda, has estado observando, llenándote de experiencias, gran parte de lo que tienes que escribir ya está en tu mente, sólo tienes que llamarlo, si lo haces constantemente, vendrá a tiempo para terminar tu cometido.
  8. El hábito de la velocidad: cuando escribas no censures tus ideas. Preocúpate de ponerlas en el papel más que de la gramática o las reglas, esto va en la parte de revisión.
  9. El hábito de revisión: Murray recomienda enfocare más en descubrir los puntos fuertes más que de corregir errores.
  10. El hábito de terminar: Usualmente, los escritores somos perfeccionistas y se nos dificulta dejar ir lo que hemos escrito.  No has terminado de escribir si no le has entregado a tu editor tu historia. Envíala a distintas editoriales y si la rechazan, nuevamente a otra u otra.

Murray nos recuerda al concluir su artículo que estos son sus hábitos. Cada persona tiene los suyos propios. Podemos pedirle prestado el primero y el segundo para observar y estudiar qué es lo que nos hace escribir y producir buen material. Una vez que los identifiquemos, reconozcámoslo, pongámoslos en práctica constantemente.

Al final, la sabiduría popular nos da el mejor consejo “El que persevera alcanza.” En el 2010, escribe todos los días aunque sea una línea.

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